Hoy no podemos llamar creatividad a rellenar formatos o soportes clásicos.

No podemos hablar de pensar out of the box porque ya no hay caja, y el único Grand Prix que cuenta es el premio del público, la relevancia de marca, los likes, el engagement, los leads.

Nos enfrentamos a un entorno desconocido en el sector de la comunicación y lo abordamos con la determinación de ser motor de cambio. Volver a emprender un nuevo camino aún no transitado por la gran mayoría de las agencias. Sabemos que hay riesgos y miedos. Benditos miedos. Para ello, lo primero que hemos hecho ha sido despojarnos de nuestros prejuicios. Olvidar los automatismos, romper las inercias. Pasar de hablar de ideas a crear proyectos estratégicos basados en la escucha social, el análisis de los datos y el social knowledge que hagan crecer el negocio de nuestros clientes.

Sí, era más fácil cuando sólo se hablaba de claims, spots o gráficas. Cuando la tecnología, las APIs, el UI-UX, la inteligencia artificial, la data o la programática ni siquiera tenían una silla en las agencias. Sí, han cambiado muchas cosas en los últimos 30 años desde que empezamos y sin embargo sentimos que estamos en un momento maravilloso. Superar lo ya conocido para acompañar a nuestros clientes en este viaje al futuro.